Fans del one-brick, ¡cuidado! Cualquiera que esté interesado en el wheelie trasero necesita leer esto. El wheelie trasero es una maniobra ofensiva, pero cuando la dominas, puedes divertirte, mejorar tu tacto del acelerador y tu equilibrio. Pero cuidado: tienes que empezar en terreno seguro, no en el tráfico. Veamos juntos cómo hacerlo, paso a paso, desde lo más básico hasta la puesta a punto, con la magia del motociclismo.

Lo que hay que saber y recordar
Antes de empezar, hay que recalcarlo: en la mayoría de los estados, hacer caballitos en una vía pública es ilegal, se considera una maniobra arriesgada o "stunt riding". Practica siempre en un recinto cerrado o sobre tu moto donde no haya peligro para ti ni para los transeúntes.
Si intentas hacer un caballito, deberías pensar en tener un equipo de moto de buena calidad.
Principios básicos del caballito
Antes de empezar, tienes que entender de qué se trata técnicamente:
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En realidad, el caballito se controla transfiriendo el peso hacia atrás y aplicando la potencia suficiente para que los amortiguadores caigan y la rueda delantera se levante.
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Existen dos técnicas básicas:
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Wheelie de potencia: se aplica un acelerador controlado, se sienta y se deja que el motor y el peso hagan la mayor parte del trabajo.
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Wheelie de embrague : se desembraga el embrague, se acelera y se suelta suavemente para "lanzar" la rueda delantera hacia arriba.
La ventaja del caballito de potencia es que las manos permanecen en el manillar, es menos probable que se produzca un sobreviraje y es más suave. Las variaciones con embrague dan más control a baja potencia, pero requieren tacto en el embrague.
Un procedimiento paso a paso para probarlo
Elegir la moto y el entorno adecuados
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La máquina ideal es relativamente ligera, de batalla corta y buen par motor.
Las máquinas de crucero potentes o las cruiser pesadas son más exigentes.
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Busca una carretera recta y lisa o un aparcamiento sin tráfico ni obstáculos. Asfalto sin baches, polvo mínimo.
Prepara la moto a tu medida
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Presión adecuada de los neumáticos - el trasero tiende a ser medio o ligeramente inferior (pero cuidado, un neumático demasiado blando puede equivaler a un comportamiento inesperado).
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Elige una marcha más corta (normalmente la primera). Esto proporciona un contacto sencillo y directo entre el acelerador y el movimiento.
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Retrocede un poco en el sillín, desplaza tu peso más hacia atrás.
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Manos firmes en el manillar, un poco de presión hacia atrás (no exageres), pies planos en los reposapiés.
Empieza con intentos suaves (sin saltos de inmediato).
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Arranca a baja velocidad (digamos 10-20 km/h).
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Con el método de potencia: sujeta el acelerador y acelera suavemente. Observe cuando el tren delantero empiece a levantarse ligeramente.
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Con el método del embrague: mientras te mueves, acelera ligeramente, pisa el embrague, haz una revolución y, a continuación, suelta suavemente el embrague para que la rueda delantera se levante.
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Una vez levantada la delantera, intenta mantenerla sólo unas decenas de centímetros: aprender el punto de equilibrio es la clave del éxito.

Utiliza el freno trasero como botón del pánico
El último rescate si te alejas demasiado: aplica suavemente el freno trasero, esto hará que la parte delantera se asiente de nuevo.
Extensión gradual y ajuste fino
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Una vez que domines los "saltos" cortos, amplía el tiempo que mantienes el caballito.
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Mueve tu peso, corrige suavemente el acelerador, mantén el equilibrio.
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Evita las sacudidas bruscas: la suavidad es la clave.
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Prueba diferentes velocidades, haz fotos del resultado (se nota mejor el dolor en la parte delantera), vigila cuándo corres el riesgo de hacer un looping (rodar hacia atrás).
Consejos de expertos
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Las motos modernas suelen tener control de wheelie / control de tracción: utilízalo cuando intentes hacer un wheelie por primera vez y siempre que circules por una vía pública en la que no quieras arriesgarte a perder el control.
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Técnica de emergencia: si ves que estás demasiado atrás, un rápido destello del acelerador y un suave toque del freno trasero te ayudarán a bajar la parte delantera con seguridad.
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Toca el embrague: en los caballitos con embrague, la diferencia entre una "salida decente" y un trompo suele estar en el momento justo de soltar el embrague.
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Vigila el estado de la rueda: cuanto más ancho y "delgado" sea el centro del neumático, mejor será la transferencia de par y mejor se iniciará el caballito (menos tendencia a resbalar).
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Si puedes, déjate aconsejar por un aturdidor o instructor: la práctica con métricas, vídeos y comentarios acelerará tu aprendizaje.
Errores comunes y cómo evitarlos
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Acelerar demasiado bruscamente: esto provoca sobreviraje.
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Ignorar el freno trasero: es tu póliza de seguro.
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La práctica debe realizarse en un lugar cerrado, llano y seguro, no en medio del tráfico.
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No utilices el control del caballito cuando des clases.
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Tómate tu tiempo: el rendimiento y el tacto llegarán con la repetición.
El desplazamiento de la rueda trasera no es un sprint, es práctica.
El caballito no es un truco de exhibición (aunque puede ser impresionante), sino una disciplina técnica. Si procedes despacio, con sensatez, ensayando y midiendo cada intento, mejorarás tu tacto con el acelerador, tu peso y tu equilibrio. Y lo más importante: cuando llegue el momento, te harás con la herramienta, no con el freno.
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Autor: Jana Prnková