Ir en moto por la ciudad tiene sus (des)ventajas

5. 11. 2024

Tiempo de lectura: 8 min.

Viajar en moto hacia el congestionado centro es una gran idea. Tienes ventaja sobre los demás vehículos al ser más ágil, no tienes que preocuparte por aparcar y puedes colarte incluso entre los coches más pequeños del tráfico. Pero además de estas ventajas, conviene tener en cuenta las posibles situaciones que pueden pillarte por sorpresa. Veámoslas.

 

Semáforos

Una situación habitual es cuando un conductor que circula en sentido contrario cambia de opinión en el último momento y gira a la izquierda, pero no se da cuenta de que, al mismo tiempo, una motocicleta está intentando cruzar el cruce con el semáforo en naranja en sentido contrario. Aquí es donde la precaución y la anticipación, como siempre, ayudan. Desde luego, tampoco puedes equivocarte con elementos reflectantes, a ser posible un chaleco de color fluorescente para hacerte más visible en el tráfico denso. 

 

Peatones

Los usuarios de la carretera que caminan solos son una pesadilla frecuente para los motoristas. Esto se debe a que a menudo se olvidan de mirar a su alrededor y cruzan la carretera sin darse cuenta de que no sólo hay coches, sino también motos (e incluso un tractor) en la calzada. ¿Cómo hacerse notar? Prueba con un tubo de escape con sonido homologado. Las motos ruidosas llamarán la atención de los peatones, aunque estén mirando el móvil. Si llevas un patinete eléctrico zumbando inaudiblemente debajo de ti, entonces tienes que ser más precavido: los peatones a menudo no te verán, apenas te oyen, así que es aconsejable circular con más cuidado, despacio y mantener una buena distancia y estar atento a todos los implicados. 

 

Islas de tranvía y umbrales de ralentización

Las islas y los umbrales de deceleración pretenden calmar un poco a los conductores, ralentizar el tráfico y eliminar el riesgo de accidentes. Pero para los motoristas son peligrosas trampas. Encontrarás estos elementos peligrosos para los motoristas sobre todo en los tramos de tráfico más antiguos del centro de la ciudad o en las urbanizaciones de nueva construcción. Mantente alerta e intenta memorizar estos tramos concretos con la práctica. A menudo se encontrará con peatones revoltosos que se incorporan a la calzada de improviso, o incluso con atascos más frecuentes debidos a la lentitud del tráfico.

Y, sobre todo, no olvides que en las grandes ciudades, el tranvía que gira tiene preferencia de paso. 

 

Ciclistas

Algunos ciclistas suelen sentirse los amos de la creación. Su vía única es más lenta, pero puede hacer el trayecto por la ciudad bastante desagradable, sobre todo cuando a un ciclista se le ocurre cruzar tu carril de forma insensata e inesperada. Incluso los ciclistas suelen pensar que pueden «conseguirlo» y, sin siquiera apuntar en el sentido de la marcha, pasan justo por debajo de tus ruedas. Cuéntalos, mantén la distancia e intenta registrar todo lo que se mueve. El inconveniente con los ciclistas es que pueden salir por detrás del vehículo, por lo que es posible que no te des cuenta hasta el último momento. ¡Prepárate para frenar!

 

Usuarios de la carretera indisciplinados

Es importante estar alerta no sólo ante ciclistas y peatones, sino también ante los coches. A menudo cruzan de carril en carril sin intermitente, y esto puede causar un buen lío, sobre todo en el tráfico denso de la ciudad. También pueden sorprenderte desagradablemente los ángulos muertos de los coches, ya que los motoristas suelen ser más pequeños y menos visibles para los conductores, así como las puertas de los coches aparcados (o estacionados) que se abren de repente justo en tu trayectoria. Por último, pero no por ello menos importante, las ciudades y los centros urbanos no están exentos de firmes irregulares. Es de esperar que haya baches, canales y superficies resbaladizas, como cabezas de gato, todo lo cual aumenta el riesgo de caídas o derrapes, por lo que deberás ajustar tu velocidad y estar alerta en consecuencia.

 

Autor del artículo: Jana Prnková

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